Gracias por visitar Gays en Cristo. Este blog es para todos aquellos que sienten atracción por personas de su mismo sexo, y a pesar de la marginación y los ataques de la Iglesia siguen amando a Dios, sabiendo que Su Amor y Misericordia es muy superior a cualquier prejuicio humano. Es también para familiares y amigos de estas personas que han sufrido rechazo y condenación por parte de la sociedad y de las iglesias. Que Dios les bendiga y les guarde en su Amor. No olvides nunca que Dios te ama.
sábado, 25 de abril de 2009
Dios Ordena Destruir Guibeá (Jueces 20)
—Cuéntanos cómo sucedió esta infamia.
4 El levita, esposo de la mujer asesinada, respondió:
—Mi concubina y yo llegamos a Guibeá de Benjamín para pasar la noche.5 Durante la noche los hombres de Guibeá se levantaron contra mí y rodearon la casa, con la intención de matarme. Luego violaron a mi concubina de tal manera que murió.6 Entonces la tomé, la corté en pedazos, y envié un pedazo a cada tribu en el territorio israelita, porque esa gente cometió un acto depravado e infame en Israel.7 Ahora, todos ustedes israelitas, opinen y tomen una decisión aquí mismo.
8 Todo el pueblo se levantó como un solo hombre, y dijo:
—¡Ninguno de nosotros volverá a su carpa! ¡Nadie regresará a su casa!9 Y esto es lo que le haremos ahora a Guibeá: Echaremos suertes para ver quiénes subirán contra ella.10 De entre todas las tribus de Israel, tomaremos a diez hombres de cada cien, a cien de cada mil, y a mil de cada diez mil, para conseguir provisiones para el ejército. Cuando el ejército llegue a Guibeá de Benjamín, les dará su merecido por toda la infamia cometida en Israel.
11 Así que todos los israelitas, como un solo hombre, unieron sus fuerzas para atacar la ciudad.12 Las tribus de Israel enviaron mensajeros por toda la tribu de Benjamín, diciendo: «¿Qué les parece este crimen que se cometió entre ustedes?13 Entreguen ahora a esos malvados de Guibeá, para que los matemos y eliminemos así la maldad en Israel.»
Pero los de la tribu de Benjamín no quisieron hacerles caso a sus hermanos israelitas.14 Al contrario, gente de todas sus ciudades se reunió en Guibeá para luchar contra los israelitas.15 En aquel día los de Benjamín movilizaron de entre sus ciudades veintiséis mil soldados armados de espada, además de setecientos hombres escogidos de los que vivían en Guibeá.16 Entre todos ellos había setecientos soldados escogidos que eran zurdos, todos ellos capaces de lanzar con la honda una piedra contra un cabello, sin errar.
17 Israel, sin contar a Benjamín, movilizó a cuatrocientos mil soldados armados de espada, todos ellos expertos guerreros.
18 Los israelitas subieron a Betel[a] y consultaron a Dios. Le preguntaron:
—¿Cuál de nosotros será el primero en combatir a los de la tribu de Benjamín?
El Señor respondió:
—Judá será el primero.
19 Los israelitas se levantaron temprano y acamparon frente a Guibeá;20 salieron a luchar contra los de Benjamín, y frente a Guibeá se dispusieron contra ellos en orden de batalla.21 Pero los de Benjamín salieron de Guibeá y abatieron aquel día a veintidós mil israelitas en el campo de batalla.22 Los israelitas se animaron unos a otros, y volvieron a presentar batalla donde se habían apostado el primer día,23 pues habían subido a llorar en presencia del Señor hasta el anochecer, y le habían consultado:
—¿Debemos subir y volver a luchar contra los de Benjamín, nuestros hermanos?
Y el Señor les había contestado:
—Suban contra ellos.
24 Fue así como los israelitas se acercaron a Benjamín el segundo día.25 Los de Benjamín salieron de Guibeá para combatirlos, abatiendo esta vez a dieciocho mil israelitas más, todos ellos armados con espadas.
26 Entonces los israelitas, con todo el pueblo, subieron a Betel, y allí se sentaron y lloraron en presencia del Señor. Ayunaron aquel día hasta el anochecer y presentaron al Señor *holocaustos y sacrificios de *comunión.27 Después consultaron al Señor, pues en aquel tiempo estaba allí el arca del *pacto de Dios,28 y Finés, hijo de Eleazar y nieto de Aarón, ministraba delante de ella. Preguntaron:
—¿Debemos subir y volver a luchar contra los de Benjamín, nuestros hermanos, o nos retiramos?
El Señor respondió:
—Suban, porque mañana los entregaré en sus manos.
29 Israel tendió una emboscada alrededor de Guibeá.30 Al tercer día subieron contra los de Benjamín y se pusieron en orden de batalla contra Guibeá, como lo habían hecho antes.31 Los de Benjamín salieron a su encuentro, y se vieron obligados a alejarse de la ciudad. Comenzaron a causar bajas entre los israelitas, como en las ocasiones anteriores, y alcanzaron a matar a unos treinta hombres en el campo abierto y por el camino que lleva a Betel, y también por el que lleva a Guibeá.
32 Los benjaminitas decían: «Los estamos derrotando como antes», pero los israelitas decían: «Huyamos, para que se alejen de la ciudad hasta los caminos.»
33 De pronto, los israelitas cambiaron de táctica y presentaron batalla en Baal Tamar, y los israelitas que estaban emboscados salieron a atacar al oeste[b] de Guibeá.34 Diez mil de los mejores guerreros de Israel lanzaron un ataque frontal contra Guibeá, y fue tan intenso el combate que los benjaminitas no se dieron cuenta de que la calamidad se les venía encima.35 El Señor derrotó a Benjamín delante de Israel, y aquel día los israelitas mataron a veinticinco mil cien hombres de la tribu de Benjamín, todos ellos armados con espadas.36 Allí los de Benjamín cayeron en cuenta de que habían sido vencidos.
Los hombres de Israel habían cedido terreno delante de Benjamín, porque confiaban en la emboscada que habían tendido contra Guibeá.37 De repente los hombres que habían estado emboscados asaltaron a Guibeá, se desplegaron, y mataron a filo de espada a todos los habitantes de la ciudad.38 Los israelitas habían acordado con los que estaban emboscados que, cuando éstos levantaran una gran nube de humo desde la ciudad,39 los hombres de Israel volverían a la batalla.
Cuando los de Benjamín comenzaron a causar bajas entre los israelitas, matando a unos treinta, se decían: «¡Los estamos derrotando, como en la primera batalla!»40 Pero cuando la columna de humo comenzó a levantarse de la ciudad, los de Benjamín se dieron vuelta y vieron que el fuego de la ciudad entera subía al cielo.41 En ese momento atacaron los israelitas, y los hombres de Benjamín se aterrorizaron al darse cuenta de que la calamidad se les venía encima.42 Así que huyeron ante los israelitas por el camino del desierto; pero no pudieron escapar de la batalla, pues a los que salían de las ciudades los abatieron allí.43 Rodearon a los de Benjamín; los persiguieron y los aplastaron con facilidad[c] en las inmediaciones de Guibeá, hacia el lado oriental.44 Cayeron dieciocho mil de la tribu de Benjamín, todos ellos guerreros valientes.45 Cuando se volvieron y huyeron hacia el desierto, a la peña de Rimón, los israelitas abatieron a cinco mil hombres junto a los caminos. Continuaron persiguiéndolos hasta Guidón, y mataron a dos mil más.
46 Aquel día cayeron en combate veinticinco mil soldados benjaminitas armados con espada, todos ellos guerreros valientes.47 Pero seiscientos hombres se volvieron y huyeron por el desierto hasta la peña de Rimón, donde permanecieron cuatro meses.48 Los israelitas se volvieron contra los de Benjamín y mataron a filo de espada a los habitantes de todas las ciudades, incluso a los animales, y destrozaron todo lo que encontraron a su paso. También les prendieron fuego a todas las ciudades.
Guibeá: El Levita y su Concubina (Jueces 19)
5 Al cuarto día madrugaron y él se dispuso a salir, pero el padre de la muchacha le dijo a su yerno: «Repón tus fuerzas con algo de comida; luego podrás irte.»6 Así que se sentaron a comer y a beber los dos juntos. Después el padre de la muchacha le pidió: «Por favor, quédate esta noche para pasarla bien.»7 Cuando el levita se levantó para irse, su suegro le insistió de tal manera que se vio obligado a quedarse allí esa noche.8 Al quinto día madrugó para irse, pero el padre de la muchacha le dijo: «Repón tus fuerzas. ¡Espera hasta la tarde!» Así que los dos comieron juntos.
9 Cuando el hombre se levantó para irse con su concubina y su criado, su suegro, que era el padre de la muchacha, le dijo: «Mira, está a punto de oscurecer, y el día ya se termina. Pasa aquí la noche; quédate para pasarla bien. Mañana podrás madrugar y emprender tu camino a casa.»10 No queriendo quedarse otra noche, el hombre salió y partió rumbo a Jebús, es decir, Jerusalén, con sus dos asnos ensillados y su concubina.
11 Cuando estaban cerca de Jebús, y ya era casi de noche, el criado le dijo a su amo:
—Vamos, desviémonos hacia esta ciudad de los jebuseos y pasemos la noche en ella.
12 Pero su amo le replicó:
—No. No nos desviaremos para entrar en una ciudad extranjera, cuyo pueblo no sea israelita. Seguiremos hasta Guibeá.
13 Luego añadió:
—Ven, tratemos de acercarnos a Guibeá o a Ramá, y pasemos la noche en uno de esos lugares.
14 Así que siguieron de largo, y al ponerse el sol estaban frente a Guibeá de Benjamín.15 Entonces se desviaron para pasar la noche en Guibeá. El hombre fue y se sentó en la plaza de la ciudad, pero nadie les ofreció alojamiento para pasar la noche.
16 Aquella noche volvía de trabajar en el campo un anciano de la región montañosa de Efraín, que vivía en Guibeá como forastero, pues los hombres del lugar eran benjaminitas.17 Cuando el anciano miró y vio en la plaza de la ciudad al viajero, le preguntó:
—¿A dónde vas? ¿De dónde vienes?
18 El viajero le respondió:
—Estamos de paso. Venimos de Belén de Judá, y vamos a una zona remota de la región montañosa de Efraín, donde yo vivo. He estado en Belén de Judá, y ahora me dirijo a la casa del SEÑOR, pero nadie me ha ofrecido alojamiento.19 Tenemos paja y forraje para nuestros asnos, y también pan y vino para mí y para tu sierva, y para el joven que está conmigo. No nos hace falta nada.
20 —En mi casa serás bienvenido —le dijo el anciano—. Yo me encargo de todo lo que necesites. Pero no pases la noche en la plaza.
21 Así que lo llevó a su casa y dio de comer a sus asnos y, después de lavarse los pies, comieron y bebieron.
22 Mientras pasaban un momento agradable, algunos hombres perversos de la ciudad rodearon la casa. Golpeando la puerta, le gritaban al anciano dueño de la casa:
—¡Saca al hombre que llegó a tu casa! ¡Queremos tener relaciones sexuales con él!
23 El dueño de la casa salió y les dijo:
—No, hermanos míos, no sean tan viles, pues este hombre es mi huésped. ¡No cometan con él tal infamia!24 Miren, aquí está mi hija, que todavía es virgen, y la concubina de este hombre. Las voy a sacar ahora, para que las usen y hagan con ellas lo que bien les parezca. Pero con este hombre no cometan tal infamia.
25 Aquellos perversos no quisieron hacerle caso, así que el levita tomó a su concubina y la echó a la calle. Los hombres la violaron y la ultrajaron toda la noche, hasta el amanecer; ya en la madrugada la dejaron ir.26 Despuntaba el alba cuando la mujer volvió, y se desplomó a la entrada de la casa donde estaba hospedado su marido. Allí se quedó hasta que amaneció.
27 Cuando por la mañana su marido se levantó y abrió la puerta de la casa, dispuesto a seguir su camino, vio allí a su concubina, tendida a la entrada de la casa y con las manos en el umbral.28 «¡Levántate, vámonos!», le dijo, pero no obtuvo respuesta. Entonces el hombre la puso sobre su asno y partió hacia su casa.
29 Cuando llegó a su casa, tomó un cuchillo y descuartizó a su concubina en doce pedazos, después de lo cual distribuyó los pedazos por todas las regiones de Israel.30 Todo el que veía esto decía: «Nunca se ha visto, ni se ha hecho semejante cosa, desde el día que los israelitas salieron de la tierra de Egipto. ¡Piensen en esto! ¡Considérenlo y dígannos qué hacer!»
Antes de la Destrucción de Sodoma y Gomorra (Génesis 18)
20 Entonces el SEÑOR le dijo a Abraham:
—El clamor contra Sodoma y Gomorra resulta ya insoportable, y su pecado es gravísimo.21 Por eso bajaré, a ver si realmente sus acciones son tan malas como el clamor contra ellas me lo indica; y si no, he de saberlo.
22 Dos de los visitantes partieron de allí y se encaminaron a Sodoma, pero Abraham se quedó de pie frente al SEÑOR.23 Entonces se acercó al SEÑOR y le dijo:
—¿De veras vas a exterminar al justo junto con el malvado?24 Quizá haya cincuenta justos en la ciudad. ¿Exterminarás a todos, y no perdonarás a ese lugar por amor a los cincuenta justos que allí hay?25 ¡Lejos de ti el hacer tal cosa! ¿Matar al justo junto con el malvado, y que ambos sean tratados de la misma manera? ¡Jamás hagas tal cosa! Tú, que eres el Juez de toda la tierra, ¿no harás justicia?
26 El SEÑOR le respondió:
—Si encuentro cincuenta justos en Sodoma, por ellos perdonaré a toda la ciudad.
27 Abraham le dijo:
—Reconozco que he sido muy atrevido al dirigirme a mi SEÑOR, yo, que apenas soy polvo y ceniza.28 Pero tal vez falten cinco justos para completar los cincuenta. ¿Destruirás a toda la ciudad si faltan esos cinco?
—Si encuentro cuarenta y cinco justos no la destruiré —contestó el SEÑOR.
29 Pero Abraham insistió:
—Tal vez se encuentren sólo cuarenta.
—Por esos cuarenta justos, no destruiré la ciudad —respondió el SEÑOR.
30 Abraham volvió a insistir:
—No se enoje mi SEÑOR, pero permítame seguir hablando. Tal vez se encuentren sólo treinta.
—No lo haré si encuentro allí a esos treinta —contestó el SEÑOR.
31 Abraham siguió insistiendo:
—Sé que he sido muy atrevido en hablarle así a mi SEÑOR, pero tal vez se encuentren sólo veinte.
—Por esos veinte no la destruiré.
32 Abraham volvió a decir:
—No se enoje mi SEÑOR, pero permítame hablar una vez más. Tal vez se encuentren sólo diez...
—Aun por esos diez no la destruiré —respondió el SEÑOR por última vez.
33 Cuando el SEÑOR terminó de hablar con Abraham, se fue de allí, y Abraham regresó a su carpa.
Sodoma y Gomorra (Génesis 19)
—Por favor, señores, les ruego que pasen la noche en la casa de este servidor suyo. Allí podrán lavarse los pies, y mañana al amanecer seguirán su camino.
—No, gracias —respondieron ellos—. Pasaremos la noche en la plaza.
3 Pero tanto les insistió Lot que fueron con él y entraron en su casa. Allí Lot les preparó una buena comida y coció panes sin levadura, y ellos comieron.
4 Aún no se habían acostado cuando los hombres de la ciudad de Sodoma rodearon la casa. Todo el pueblo sin excepción, tanto jóvenes como ancianos, estaba allí presente.5 Llamaron a Lot y le dijeron:
— ¿Dónde están los hombres que vinieron a pasar la noche en tu casa? ¡Échalos afuera! ¡Queremos acostarnos con ellos!
6 Lot salió a la puerta y, cerrándola detrás de sí 7 les dijo:
—Por favor, amigos míos, no cometan tal perversidad.8 Tengo dos hijas que todavía son vírgenes; voy a traérselas para que hagan con ellas lo que les plazca, pero a estos hombres no les hagan nada, pues han venido a hospedarse bajo mi techo.
9 — ¡Quítate de ahí! —le contestaron, y añadieron—: Éste ni siquiera es de aquí, y ahora nos quiere mandar. ¡Pues ahora te vamos a tratar peor que a ellos!
Entonces se lanzaron contra Lot y se acercaron a la puerta con intenciones de derribarla.10 Pero los dos hombres extendieron los brazos, metieron a Lot en la casa y cerraron la puerta.11 Luego, a los jóvenes y ancianos que se agolparon contra la puerta de la casa los dejaron ciegos, de modo que ya no podían encontrar la puerta.12 Luego le advirtieron a Lot:
— ¿Tienes otros familiares aquí? Saca de esta ciudad a tus yernos, hijos, hijas, y a todos los que te pertenezcan,13 porque vamos a destruirla. El clamor contra esta gente ha llegado hasta el SEÑOR, y ya resulta insoportable. Por eso nos ha enviado a destruirla.
14 Lot salió para hablar con sus futuros yernos, es decir, con los prometidos de sus hijas.
— ¡Apúrense! —les dijo—. ¡Abandonen la ciudad, porque el SEÑOR está por destruirla!
Homosexual o Heterosexual. ¿Se puede elegir?♦
Realmente pocas personas, ante estos debates, piensa en las personas reales. A pocos les viene a la mente la imagen de los incontables cristianos que aman a Dios con todo su corazón, y que tienen una relación fiel, estable, comprometida, y de adoración a Dios en común, con una persona de su mismo sexo. Muchos están en nuestras iglesias haciendo pasar a su pareja como un amigo o familiar, otros han declarado abiertamente su posición a pesar de las consecuencias, y otros se han alejado de la comunión con la familia cristiana pero siguen amando y orando al mismo Dios desde sus hogares. Otros desgraciadamente han creído que tenían que elegir entre Dios y su propio ser, y han abandonado a Cristo entregándose en manos de doctrinas ateas, o de religiones más “permisivas” a este respecto.
Lo que sucede según mi opinión es que cuando se habla de que se elige entre ser homosexual o ser heterosexual, realmente se está pensando en lo que ha venido a llamarse el estilo de vida gay, y no en los homosexuales cristianos fieles a Dios y a su Palabra. Estoy de acuerdo en que un estilo de vida (cualquiera) es una elección; pero el sexo de las personas hacia las que sientes atracción física y emocional, no lo es. Tanto los homosexuales como los heterosexuales pueden escoger entre ser fieles a su pareja durante toda la vida, o llevar una vida de promiscuidad, infidelidad y lujuria.
Ser homosexual no es una elección, ser promiscuo sí lo es. Ser heterosexual tampoco es una elección, ser infiel a la pareja, sí lo es. Usando el sentido común y la experiencia personal podemos darnos cuenta de que nadie, o muy pocas personas elegirían ser homosexuales en un mundo donde existen tantos prejuicios, discriminaciones, doctrinas, religiones, barreras, e incluso leyes que rozan el segregacionismo en contra de las personas con esta orientación sexual. Habría que ser muy tonto para elegir tal cosa. Imaginemos por un momento que pudiéramos elegir el color de nuestra piel en algún momento de nuestra infancia. ¿Habría alguna persona que hubiera elegido ser negro en la época de la esclavitud, la segregación y las leyes discriminatorias contra esa raza? La respuesta es obvia. La diferencia es que la orientación sexual es algo que se puede ocultar y el color de la piel no. Y es por eso que la inmensa mayoría de los homosexuales han logrado burlar esas leyes discriminatorias durante tanto tiempo. ¿Cómo? Pues en muchos casos llevando una doble vida: matrimonios ficticios, amigos inseparables, primos lejanos que llegan de pronto, compañeros de piso, etc. Cada pareja es una historia, muchas han terminado bien, algunas, no tanto.
Ser homosexual no es algo que uno escoge: es algo de lo que uno se da cuenta a muy temprana edad. Exactamente en el mismo momento en que los heterosexuales se empiezan a sentir atraídos física y emocionalmente hacia personas del sexo opuesto, lo homosexuales comienzan a sentir lo mismo por personas de su mismo sexo. Y esto nada tiene que ver con los comportamientos de los progenitores, ni con abusos sexuales durante la infancia, ni con “tóxicos en las compotas”. Más adelante publicare una entrada en este blog para señalar los argumentos científicos y bíblicos sobre esto. Baste decir que existen miles de homosexuales que nacieron en el seno de familias cristianas, son hijos de matrimonios ejemplares, productos de una educación cristiana sin par, nunca han sufrido el más minino abuso sexual, y también un día descubrieron que amaban a alguien de su mismo sexo.
viernes, 24 de abril de 2009
¿Es Posible ser Gay y Cristiano? ¿Qué son los Gays Cristianos?
Los cristianos son personas que siguen a Jesucristo, le reconocen como Dios y Salvador, y creen que la Biblia es la Palabra inspirada de Dios y que esta es infalible e inerrante en sus manuscritos originales. Creen que Jesús es Dios hecho hombre, que vino en carne (verdadero hombre), que murió crucificado y resucitó al tercer día (resurrección que fue el signo de la aprobación y aceptación de Dios del sacrificio de Cristo). Creen que Jesucristo es el único medio provisto por Dios el Padre para que el hombre caído (debido al pecado de Adán y Eva) pueda regresar al estado de santidad original y de comunión eterna con Dios en el que, y para el que fue creado. Creen que la salvación se obtiene por medio de la fe en el sacrificio de Cristo, y que esta es un don gratuito de Dios, y que no existe obra ni sacrificio humano que pueda hacerse para obtenerla.
Una persona homosexual es alguien que siente atracción física y emocional hacia otra de su mismo sexo; a diferencia de los heterosexuales que son quienes sienten esa misma atracción hacia personas del sexo opuesto. Me gustaría dejar claro que estos términos no definen exactamente a las personas de las que hablamos; pues los seres humanos no nos sentimos atraídos hacia otras buscando sólo sexo, sino compañía, afecto, cariño, compromiso, confianza, ayuda, emociones….amor. Por tanto me gustaría hacer una diferencia entre las relaciones homosexuales, y otro tipo de relaciones sexuales que como dice Daniel Helminiak, son más bien homogenitales: personas que siendo heterosexuales, pueden tener relaciones homosexuales ya sea por dinero, por religión, por falta de compañía del sexo opuesto, por abuso sexual o violación, por humillar a otros, o por simple lujuria. Muchas personas siendo homosexuales pueden enrolarse en relaciones esporádicas homogenitales, es decir, por satisfacer simplemente el apetito sexual, sin que medie amor, ni ningún tipo de compromiso en esa relación. Mirado así, también podríamos hablar de relaciones heterogenitales, es decir, relaciones sexuales entre personas de diferente sexo sin que medie en esta ningún tipo de lazo amoroso, emocional o sentimental.
Helminiak, en su libro ¿Qué dice realmente la Biblia acerca de la homosexualidad? Plantea que : “La sexualidad es más que excitación y orgasmo (…) es la capacidad de sentir afecto, de deleitarse en otra persona, de sentirse emocionalmente ligado a alguien (…) es el núcleo de la experiencia humana. Estar enamorado (…) es tan poderoso que uno puede fácilmente comenzar a medir la vida propia en términos de lo que es bueno para alguien más, además de para uno mismo”.[i]
Los gays cristianos, son personas que siguen a Cristo tal y como mencionamos anteriormente, y por casualidad se sienten atraídos física y emocionalmente hacia personas de su mismo sexo. Mientras mucha gente anda por ahí insistiendo en que ser gay y cristiano es un oxímoron o una contradicción, existen miles de personas en este mundo que son gays y cristianos, y están seguros de que hay un lugar preparado para ellos en la mesa y en la Iglesia del Señor, y sostienen con firmeza que pueden mantener su fe sin renunciar a ser quienes son. La vida de estos gays cristianos a veces se convierte en un constante “dar explicaciones”: explicar a sus hermanos en la fe, por qué son gays, y sus amigos gays, por qué son cristianos.
Con este blog me propongo iniciar un dialogo que nos ayude a todos a meditar en estas cuestiones de manera pausada y razonada. Invito a todos: gays, heterosexuales, cristianos, ateos, creyentes de otras religiones, amigos o familiares de personas homosexuales, y a cualquiera que pueda aportar un granito de arena a este tema tan enrevesado.
Agradezco de antemano a todos por su participación, y pido que todos los comentarios se hagan dentro del respeto a la dignidad de las personas y a las creencias religiosas de los participantes. Pido respeto a la libertad de expresión, de religión y de opinión. Aclaro que se eliminara cualquier comentario ofensivo contra cualquier grupo humano o cualquier religión. Hágase todo dentro del respeto al prójimo. A los cristianos pido oración, meditación, y análisis de las Escrituras: evitemos dar por sentado lo que nos han hecho creer y miremos las Escrituras con la mente de Cristo y la guía del Espíritu Santo; de este modo estaremos más cerca de nuestro objetivo de ser cada día mas como Cristo fue.
[i]HELMINIAK, Daniel A. Ph. D. What the Bible really says about homosexuality, Millennium Edition, Alamo Square Press, New Mexico, 2000, pg. 25.
domingo, 19 de abril de 2009
Lucha por los Derechos de los Homosexuales: Un Humilde Aporte
Durante toda la historia de la humanidad ha habido luchas constantes entre las minorías oprimidas y las mayorías dominantes. Podemos señalar como ejemplo a los negros que lucharon contra la esclavitud y la segregación; a las mujeres que lucharon y aun luchan por sus derechos dentro de una sociedad dominada por hombres; a los judíos que desde tiempos remotos libran una cruda guerra por su mera existencia en un mundo hostil; y a las personas que sienten atracción sexual por otras de su mismo sexo.
Estos últimos, hasta hace años aceptaron vivir su sexualidad en secreto y conformarse a los designios de una sociedad machista y violenta; pero ha llegado un punto en el que han dicho basta, y han comenzado una contienda de emancipación que poco a poco, al igual que en los otros casos, finalizará con el logro de la plena igualdad de derechos. Unos derechos que les han sido negados por dos motivos fundamentales: la ignorancia, y el miedo -que procede de esa falta de conocimiento.
Cuando se habla de lucha por la igualdad de derechos de los gays, frecuentemente uno tiende a pensar en manifestaciones callejeras de ciertos grupos hedonistas y extravagantes, que a decir verdad le hacen un flaco favor a la comunidad homosexual; pues lo único que logran es incrementar el temor y establecer ese modo (su modo) de comportamiento como un patrón de referencia en la mente de las personas hacia las cuales va dirigido el mensaje. Si quienes tienen que decidir acerca de los derechos de los gays, ya sea en las cámaras legislativas o en las urnas, piensan en los excesos y extravagancias antes referidas en el momento de emitir su voto, lo más lógico es que este sea negativo y afecte, de esta manera, a los millones de homosexuales que nada tienen que ver con las filosofías y comportamientos hedonistas y existencialistas de estos grupúsculos.
Mediante esta publicación quisiera de algún modo llamar la atención sobre miembros de la comunidad homosexual, que están luchando por esos mismos derechos, pero desde otra perspectiva: mediante la conversación y el dialogo, mediante la información veraz y el razonamiento, mediante la cordura y las buenas maneras. ¿Dónde están estas personas? Pues muchos se encuentran en el seno de las Iglesias cristianas, y mediante un análisis riguroso de las Escrituras judeo-cristianas, están llevando al razonamiento a las personas que tienen que decidir si una pareja homosexual cuyo amor está basado en la fidelidad, el compromiso…y en el amor a Dios, puede ser bendecida por Dios o no. Estas personas están haciendo una labor impagable por iluminar las mentes de aquellos líderes de la Iglesia que guiados por una enseñanza teológica pobre y prejuiciada, han sentado y defendido las bases del rechazo a los homosexuales a través de la historia.
La práctica totalidad de estos trabajos y estudios se encuentran en libros y sitios de Internet en ingles. Lamentablemente existe muy poca información en español. Es por eso que me decido a comenzar esta publicación electrónica: para que las personas de habla hispana puedan ser bendecidos de la misma manera que los angloparlantes a este respecto.
Pido a Dios en oración que me ayude con estos trabajos y que haga llegar mi labor a quienes lo necesitan: a los gays, a sus familiares y amigos, y a quienes mantienen posturas anti-gay debido a enseñanzas falsas y prejuiciadas, basadas en la distorsión de la Biblia y la Tradición de la Iglesia, pero que están dispuestos a razonar y a aceptar el mensaje radical y progresista de Jesús, dentro de una postura teológicamente ortodoxa.